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¿De minas y ruinas?

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Imagen de ¿De minas y Ruinas? El Man del Clima

Después de terminar esta semana el Congreso Minero realizado en Medellín, una de las grandes conclusiones es que los políticos masivamente con el afán de capturar votos y adeptos ingenuos han tomado ese discurso verde para no cumplir precisamente esa normatividad.

Nunca antes un tema, aparte de la corrupción, tiene tanta atracción por parte de los actuales aspirantes a cargos públicos, como lo ha sido la protección de los recursos naturales. Pero una cosa es defender con vehemencia pública el agua, bosques y animales, y otra muy diferente, cumplir con lo prometido, una vez hayan alcanzado la silla del poder Ejecutivo, Legislativo o Judicial.

El país se ha acostumbrado a escuchar que el cambio climático sigue creciendo. Que Colombia es uno de los países más vulnerables. Que los huracanes y terremotos nos acechan. Que la deforestación aumenta. Que los pueblos de la costa no tienen agua. Que por el agua de Antioquia corre mercurio, que en Medellín no se puede respirar y que al oso de anteojos se le sigue mutilando. A cambio de todo lo anterior, los políticos nosofrecen la siembra de más árboles y la liberación de palomas blancas en cualquier parque público del país.Imagen de El Man del Clima

Y es que el tema ambiental no es que esté de moda ahora, es que tocó fondo. Un verdadero político ambiental no es el que diseña campañas ni manifestaciones verdes. El incumplimiento de las promesas ha hecho que la gente ya no les crea. Que la confianza se pierda y que el relacionamiento y el diálogo en los territorios no exista. Es por esto que en esta campaña política vota bien. Escoger a quien propone soluciones viables, integrales e incluyentes ante los conflictos actuales y reales vividos en cada uno de sus territorios, en su vereda, debe ser la prioridad.

En la batalla por la desinformación política de los temas verdes, uno de los grandes actores llamados a frenar las posiciones extremas claramente identificadas, es la academia. La falta de información a escala de la vereda es un gran vacío. Los campesinos ya no saben cuándo va a llover, ni mucho menos cuándo tendrán agua para abastecer a su familia y a su riego. Ni mucho menos tienen a quién preguntarle. La inversión en las siembras y cosechas se ha venido perdiendo y nadie les responde ni mucho les compensa el daimagen del Medio Ambiente El Man del Climaño causado. A cambio los activistas aprovechan esa falta de datos, conocimiento y certeza para alimentar sus propósitos. No podemos seguir gobernando a punta de percepciones, a pesar de que la intención ingenua por parte de los jóvenes y niños de salvar la Tierra sea buena.

A propósito de ello, varias universidades le han salido adelante al debate, defendiendo la ética profesional de sus docentes e investigadores puestos en entredicho por los que no les gusta una comunicación efectiva basada en antecedentes, comprobaciones, hechos e investigaciones que entreguen un lenguaje común a todos los interesados. Lo peor es que otras universidades han preferido guardar silencio o no ofrecer los servicios de neutralidad académica y ética de su organización.

Lo cierto es que la gente que ha vivido tradicionalmente de la minería seguirá siendo la más afectada por la falta de implementación de estándares de seguridad social, industrial, jurídica y técnica a la hora de negociar su futuro y de sus propios derechos que tienen sobre la tierra.

De los errores debemos aprender. Esta oportunidad no la podemos dejar pasar. Las Corporaciones Autónomas Regionales -CARS- deben aprovechar, de manera individual, estas coyunturas para demostrar que algo se ha aprendido. Por ejemplo, actualmente existen acuerdos y pactos mixtos entre la empresa privada y pública que benefician a todos los actores del municipio. La integración en el plan de desarrollo municipal debe ser la clave. Un plan de largo plazo debe ser construido.

Un pueblo con mina no puede dirigirse a la ruina. Ese paradigma debe ser erradicado, y la construcción conjunta de lo que queremos en esos territorios debe darse.

 

Ricardo Lozano – El Man del Clima

 

 

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