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Animales con razón para disfrutar la territorialidad

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Imagen de Animales con razón para disfrutar la territorialidad. El Man del Clima

Entre más nos globalizamos a través de las redes sociales más nos alejamos de Colombia. Más nos alejamos de las regiones, de sus necesidades, de su gente. Por las redes nos dicen que somos ricos en agua, pero cuando abrimos el grifo no sale una sola gota. Creemos que somos ricos en energía pero el año pasado estuvimos a punto de apagarnos. Nos dicen que somos multidiversos, que somos ricos en biodiversidad, pero no respetamos la opinión del diferente. Es la crisis de lo original, de lo local, de lo territorial.

Territorial significa terreno, o espacio donde vive un determinado grupo de animales relacionados por vínculos comunes y que es defendido frente a la invasión de otros congéneres. Este concepto está tomando mucha fuerza en Colombia desde esos “territorios”, o desde aquellas tierras donde la gente estuvo muy olvidada. Pero desde los que se relacionan solamente a partir de su celular, desaparece dicho espacio físico o terreno común para darle paso a una nueva generación sin identidad.

Pero se debe tener cuidado cuando esos terrenos están siendo usados no de la mejor manera. Se quieren para su uso individual y no para el beneficio común, cuando nos damos cuenta que la mala calidad del agua para beber o del aire para respirar se incrementa cada vez más.

Esto es lo que llaman los académicos la tragedia anunciada o la “tragedia de los comunes”, donde reposa la base de la palabra sostenibilidad. Las dimensiones de lo ambiental, social y económico deben relacionarse de manera armónica e inteligente, sin permitir que la política, que busca el interés individual, que es ganar el poder, a partir de promesas de intereses colectivos los afecte.

Imagen de Territorialidad y Medio Ambiente en Colombia. El Man del Clima

Para entenderlo, pongamos de ejemplo el aire en determinado territorio: el Valle de Aburrá. Allí toda partícula o gas que se respira es producto del resultado de una interacción, física o química, de manera natural o provocada por el hombre, con el suelo, con la temperatura, con el viento, la humedad, el océano, la lluvia, o el clima. Dicha interacción genera una cantidad de partículas o de gases concentrados en un metro cúbico en el punto donde usted se encuentra, parado en la calle. Dependiendo del tamaño de las partículas y de la toxicidad de los gases para su organismo, así como del tiempo en que estará expuesto respirándolo, la gravedad de la enfermedad en su cuerpo se manifestará. Como las partículas y contaminantes dependiendo de las condiciones del clima se dispersan, el origen de estos ya no es claro y el individuo culpable de su enfermedad desaparece para convertirse un mal provocado por colectivos, por los comunes.

Por esto la solución ante los problemas ambientales siempre debe ser estratégica e inteligente, donde todos ponen. Donde la nueva norma nacional de monitoreo de la calidad de aire, lanzada esta semana, permita que las ciudades que tienen sus propias circunstancias climáticas, económicas y sociales fijen metas locales de descontaminación y de prevención. Todas las políticas ambientales de carácter nacional deben tener un plan de acción real a los territorios, con unos períodos de transición racionales que les permita ajustarse a la realidad socioeconómica y a la interacción de sus pueblos y a la geografía de su territorio.

Lo mismo sucede con el agua, con la política nacional hídrica. Aquí necesitamos volver a las clases de primaria en el parque. Que nos enseñen bien geografía, que nos digan qué es una cuenca y cómo se alimentan sus ríos y acuíferos. Que gracias a los árboles y a las coberturas verdes, la humedad es retenida cuando no llueve.

Que en definitiva todos vivimos en este territorio común, en una cuenca, y que allí la convivencia debe basarse en la confianza, y que esa confianza se construye y se gana. Que nuestras acciones afectan al vecino o al que está más abajo. Cuando esto se entienda Colombia estará construida por animales que usan la razón para disfrutar verdaderamente su territorialidad.

Ricardo Lozano – El Man del Clima

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