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Agua potable para los olvidados

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Agua potable para los olvidados El Man del Clima

¿Qué tanto sabemos de la calidad del agua que tomamos? Siempre nos han dicho que es muy buena. Pero ¿esa afirmación será cierta? Inclusive la respuesta no debería ser generalizada. Esta depende del estado de la cuenca, de la calidad de la empresa prestadora del servicio y de su tratamiento, o de la vereda donde se vive. Una cosa es hablar del agua en un barrio de ciudad y otra muy distinta del agua que toman los campesinos en las veredas. Uno de las grandes retos que todavia el Estado no ha podido alcanzar, es suministrar agua potable de alta calidad para los colombianos que sobreviven allí.

De manera insistente hemos hablado del agua como un derecho fundamental de todos los colombianos, inclusive hemos apoyado las grandes iniciativas y discusiones que se vienen dando en el Congreso de la República para que este servicio sea suministrado de manera efectiva. Pero la preocupación siempre ha estado en la cantidad y no en la calidad. Entendiendo por supuesto de que la cantidad por culpa de la deforestación y otro factores es cada vez menor y la afectación sobre la calidad es cada vez mayor.

Con la iniciativa de asociaciones de usuarios de la cuenca, a la par se encuentran las organizaciones de acueductos comunitarios veredales que vienen ganando espacio en el proceso de garantizar agua potable para los campesinos, debido a que muchas plantas de tratamiento para potabilizar el agua en las veredas no funcionan o por falta de mantenimiento en los equipos de alta tecnología instalados años atrás.

Un sistema de acueducto veredal no es solo una bocatoma, desarenador, tanque de almacenamiento o tanques de reducción de la presión, sino para la salud del ser humano, para garantizar la calidad de vida de los niños, niñas, abuelos y abuelas campesinas, el acueducto debe contener un buen sistema de tratamiento y de desinfección del agua cruda almacenada, y este debe ser el principal factor a ser atendido y suministrado por las autoridades territoriales responsables de este derecho.

Es por ello que Corantioquia, Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Corporación CEAM, Corporación Coramvu (Voluntariado Ambiental Universitario), Corporación Biocahuana, entre otras entidades, desarrollaron y desarrollan los programas Hogares Ecológicos y Ecohuertas en el que participaron y participan 160 familias de los municipios de Buriticá, Caldas, BImagen de Campesino Colombia El Man del Climaello, Itagüí, Sabaneta, Copacabana, Girardota, Barbosa, La Estrella, Medellín y Envigado, con el objeto de integrar a la comunidad en el territorio, alrededor de las prácticas sostenibles para el desarrollo rural, es decir, para satisfacer las necesidades más básicas como la alimentación sana, agua potable, energía permanente, producción más limpia, cambio climático y prevención de riesgos, a través del aprovechamiento del conocimiento científico y del empoderamiento de las prácticas ancestrales y culturales de las veredas.

Vale la pena recordar que una de las mayores debilidades que no permite que las comunidades campesinas tengan agua suficiente y potable, es su baja estructura organizativa con capacidad de adaptación a los cambios que actualmente suceden y seguirán sucediendo en la vereda o en la cuenca.

Así mismo, estas organizaciones se proponen seguir creciendo fortaleciendo 1.200 hogares ecológicos en 36 municipios y establecer 200 nuevos hogares en 7 municipios de Antioquia. El programa también incluye acciones de restauración en áreas donde lo requieran.

Para que funcione un buen acueducto veredal, las organizaciones campesinas necesitan asesoría periódica administrativa, técnica y económica, para que sus instalaciones funcionen adecuadamente, de acuerdo a la tecnología instalada, garantizando la provisión, protección, calidad y cantidad de agua.“El hogar se convierte en un escenario de vida y de aprendizaje hacia el aprovechamiento sostenible de sus recursos, la sustentabilidad de los predios y la permanencia de la vida campesina”, como lo afirman ellos mismos, ahora que está de moda volver la mirada a los colombianos que teníamos olvidados.

Ricardo Lozano – El Man del Clima

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